Los Onas y sus Misteriosos Rituales

A lo largo de todo el mundo, existen diferentes pruebas de las civilizaciones y culturas antiguas que precedieron a la cultura actual. La mayoría de civilizaciones antiguas, han dejado huellas de su paso a lo largo de la historia. Uno de estos casos es la cultura de los Onas, conocidos como los hombres del norte, acerca de los cuales te hablaremos el día de hoy.

¿Quiénes eran los Onas?

Los onas son uno de los pueblos amerindios que existieron durante el siglo XX. Habitaban las regiones aledañas a la Isla Grande de Tierra del Fuego, ubicados específicamente entre lo que hoy se conoce como Argentina y Chile. Esta cultura estaba conformada por habitantes de un pueblo nómada que vivía desplazándose y vivía de las actividades de caza.

Eran una religión politeísta, es decir, creían en diferentes dioses y deidades. Además, sostenían una creencia que, en la actualidad, se puede interpretar como la creencia en que, tras la muerte, el alma humana tiene la posibilidad de dirigirse al cielo o al infierno.

Descripción corporal de los Onas

Con respecto a sus características fisiológicas, los onas eran hombres corpulentos y fuertes, contrario al común denominador de los pueblos de la época. De hecho, los onas poseían una capacidad sorprendente para soportar temperaturas muy bajas, típicas de estas regiones geográficas de la tierra.

Además, los onas tenían una serie de técnicas y estrategias que implementaban para resistir más fácilmente a las bajas temperaturas. Entre sus técnicas más implementadas, se embadurnaban el cuerpo con grasas de guanaco, de manera que las temperaturas corporales se mantuvieran.

Leyenda del nombre Tierra del Fuego

Dentro de la estructura de los pueblos Onas, la mujer era la encargada de diferentes actividades destinadas al cuidado de los demás. En ese sentido, debían encender llamaradas en forma de columnas de fuego que había que mantener permanentemente encendidas, pues era una forma de conservar el calor en medio de las frías temperaturas.

Estas columnas de humo se visualizaban a lo lejos por medio del canal del sur. Por este motivo, la tripulación de Magallanes y los primeros europeos, tras visualizar estas llamaradas de fuego, bautizaron esta tierra como la Tierra del Fuego.

Los extraños rituales de iniciación

Los rituales de iniciación de los Onas estaban cargados de misterios y extraños enigmas, pues este pueblo era, evidentemente, patriarcal. Por lo cual, quienes tomaban decisiones y lideraban las comunidades eran los hombres, los cuales debían ser sometidos a duros rituales de iniciación para comenzar la vida en comunidad.

A ciencia cierta, no se sabe en qué consistían las pruebas de iniciación, pues los hombres Onas se dirigían a campamentos que tenían alejados de la civilización, de manera que las mujeres no tuvieran que inmiscuirse ni enterarse de lo que se hacía en los rituales de iniciación.

Los inicios del sol y la luna y el nuevo orden

Esta cultura politeísta se cimentaba en una creencia mitológica muy particular. Según la leyenda, las mujeres eran las encargadas de llevar la batuta dentro de la comunidad, basándose en una mentira perpetuada por ellas mismas que sometía a los hombres mediante el engaño y la dominación.

En el momento en el que los hombres descubren el engaño, los cazadores se acercaron a los campamentos femeninos y acabaron con la vida de la mayoría de las mujeres, con excepción de una sola que escapó junto con su esposo. En el proceso, se convirtieron en la luna y el sol, respectivamente y a partir de entonces, los hombres tomaron el control de la tribu.

La destrucción de la comunidad Ona

Los onas fueron acabados completamente en los inicios de 1900. Con las primeras colonizaciones del territorio, los jefes de las nuevas propiedades se dieron a la tarea de acabar con cada uno de los integrantes de los Onas, dando sumas considerables de dinero por cada persona que consiguieran asesinar.

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